ICM
Independent Chip Model: en los torneos las fichas no son dinero, así que sobrevivir tiene valor y foldeas spots que pagarías por dinero.
Quedan cinco jugadores, los cuatro primeros cobran. El short stack, 12bb, mete shove desde el cutoff. Se foldea hasta ti en la big blind con A-9 offsuit y 25bb, segundo más corto de la mesa. Solo por fichas es un call fácil: un shove de 12bb es amplio, tu equity está bien, y en un cash game lo pagas al instante. Pero un jugador se va antes de la mesa de premios, y si eres tú, dejas atrás el min-cash —un salto de premio que vale mucho más que este pot. Así que foldeas. El big stack en la small blind, sin nada que ganar de la variance, foldeó antes que tú por la misma razón.
Esa es la ventaja que da el ICM: un call que imprime dinero en fichas puede perder dinero en dólares, y corta en ambos sentidos. Los big stacks se apoyan en esto, metiendo shove sobre los medium stacks cerca de la burbuja porque esos stacks tienen más que perder al irse antes de la mesa de premios. La presión fuerza folds que nunca conseguirías en un cash game.
Las siglas significan Independent Chip Model, y el modelo hace un solo trabajo: convierte stacks en dinero. Cada stack se traduce en una probabilidad de terminar primero, segundo, tercero; multiplica esas probabilidades por los premios y cada stack recibe un valor en dólares. El resultado viene con filo —las fichas que ganas valen menos que las fichas que arriesgaste para ganarlas. Dobla 25 big blinds a 50 y tu parte de la bolsa de premios crece bastante menos del doble, porque las fichas nuevas sobre todo mejoran posiciones finales que ya tenías probabilidades de alcanzar. Ese hueco es la prima de riesgo: un all-in cerca de un salto de premio necesita más equity de la que dicen las matemáticas de fichas, a veces mucha más.
Cuánta más depende del paisaje de premios. Los satélites giran el dial hasta el tope —cuando cada asiento restante paga el mismo ticket, a un stack que entra en premios por inercia no le queda ninguna mano que valga la pena jugar, y foldear aces preflop deja de ser una historia de bar y se convierte en la jugada correcta. Las mesas finales con saltos grandes también aprietan fuerte. Gira en sentido contrario a medida que los premios se aplanan: muy dentro de los premios con escalones pequeños el ICM se desvanece, y en formatos winner-take-all, heads-up por el trofeo, o cualquier cash game, desaparece del todo —una ficha vuelve a ser solo una ficha.
El error habitual es jugar la burbuja como poker de chip-EV —pagando al instante una buena mano porque «va por delante», sin comprobar quién más queda y cuán cortos están. El ICM depende de toda la mesa, no solo de tu stack. Tu equity en la bolsa de premios cambia con cada stack que sigue dentro, y el más corto cambia lo que todos los demás deberían hacer.
Spots de práctica
Manos reales en las que este término decide la jugada.